Las calculadoras de Fiteach son estimaciones útiles como punto de partida, no mediciones de laboratorio. Aquí resolvemos las dudas más frecuentes sobre cómo interpretarlas y usarlas bien.

Existen varias fórmulas (Mifflin-St Jeor, Harris-Benedict, Katch-McArdle...) que dan resultados ligeramente distintos entre sí. Ninguna es exacta al 100 %: todas son estimaciones.
No. Lo importante es el promedio semanal, no cumplir la cifra exacta cada día. Un margen de más o menos 100-150 kcal en un día concreto no cambia el resultado a largo plazo.
Es menos fiable en ese caso: el IMC no distingue entre masa muscular y masa grasa, por lo que una persona muy musculada puede salir en «sobrepeso» sin tener exceso de grasa real.
Sí, es recomendable recalcular cada 4-6 semanas o cuando notes que el progreso se ha frenado, ya que tu gasto calórico cambia a medida que cambia tu peso.
Usa el resultado como punto de partida y ajusta según tu progreso real durante 2-3 semanas: si no pierdes peso, reduce ligeramente; si pierdes muy rápido, aumenta un poco.
Las básculas de bioimpedancia estiman la composición corporal con otro método, pero también tienen su margen de error, especialmente los modelos domésticos. Ambas son herramientas orientativas, no medidas de laboratorio.
Cada 4-6 semanas suele ser razonable, o antes si cambias mucho tu nivel de actividad física.
Porque las recomendaciones científicas se expresan en rangos (por ejemplo, 1,6-2,2 g/kg), no en una cifra única. Dentro de ese rango, cualquier valor es razonable.
Son estimaciones generales pensadas para población sana. Si tienes una condición médica (diabetes, problemas renales, tiroides, etc.), consulta con tu médico o dietista antes de aplicar los resultados.
Pueden servir como referencia inicial, pero los deportistas de alto nivel suelen necesitar un ajuste más fino y personalizado, idealmente con un profesional especializado en nutrición deportiva.