Muchas de las dudas sobre alimentación no son sobre nutrientes o calorías, sino sobre costumbres muy concretas: si cenar fruta está bien, si hay que evitar ciertos alimentos por la noche, o si mezclar hidratos y proteínas es un problema. Aquí las respondemos una a una.

Sí. La fruta por la noche no engorda más que a cualquier otra hora: lo que importa es el total de calorías del día, no el momento en que comes cada alimento. Si te sacia y encaja en tus calorías, es una cena perfectamente válida.
Depende. Si llegas a la noche sin hambre real y has comido bien durante el día, no pasa nada por hacer una cena muy ligera o saltarla puntualmente. Pero saltarse la cena de forma habitual solo para «ahorrar calorías» suele generar más hambre al día siguiente y no es necesario para perder peso.
No es malo. El cuerpo no «guarda» de forma especial los carbohidratos que comes de noche. Si te ayuda a dormir mejor o a sentirte saciado, puede ser una buena opción, siempre dentro de tu ración diaria.
Sí, el pan no está prohibido. Prioriza pan integral por su fibra y ajusta la cantidad a tu objetivo calórico, igual que con cualquier otro alimento.
No, es un mito sin base científica sólida. El sistema digestivo está perfectamente preparado para digerir varios macronutrientes a la vez; de hecho, es lo habitual en casi cualquier comida tradicional.
El aceite de oliva es una grasa muy calórica (unas 90 kcal por cucharada), así que en exceso sí puede dificultar un déficit calórico. Eso no significa que sea «malo»: es una grasa de buena calidad, pero conviene medir la cantidad, no servirlo a chorro libre.
Ninguna frecuencia es superior por sí misma para perder peso: lo que importa es el total calórico del día. Elige el número de comidas que mejor se adapte a tu apetito, tu rutina y tu capacidad de mantener el plan.
Sí, siempre que encaje dentro de tus calorías diarias. Prohibir el postre por completo suele generar más ansiedad y riesgo de atracón que permitirte una ración razonable de vez en cuando.
No es malo en sí mismo. El problema aparece cuando el picoteo no es consciente y suma muchas más calorías de las que crees. Si planificas un snack saludable, puede encajar perfectamente en tu día.
No especialmente. Los lácteos aportan proteína y calcio; su impacto en el peso depende, como con cualquier alimento, de la cantidad y del tipo (no es lo mismo un yogur natural que un postre lácteo azucarado).
La fruta entera, casi siempre. Al exprimirla se pierde gran parte de la fibra y es mucho más fácil tomar el azúcar de varias piezas de fruta de golpe sin la misma sensación de saciedad.
Sí, el café en sí aporta prácticamente cero calorías. Presta atención a lo que le añades (azúcar, nata, siropes), que es lo que realmente puede sumar calorías extra.
No hay evidencia sólida de que la hora exacta de la cena determine el peso de forma directa. Lo que sí influye es que cenar muy tarde puede empujarte a elegir opciones más rápidas y menos planificadas, o afectar a la calidad del sueño.
No. El azúcar de la fruta (fructosa) se procesa igual la coma cuando la coma, y viene acompañado de fibra y micronutrientes, a diferencia del azúcar añadido de otros productos.
Aporta más fibra y suele generar más saciedad, lo que lo hace una opción algo mejor en la mayoría de los casos, aunque la diferencia calórica entre ambos es pequeña.
Puede ayudar ligeramente a la saciedad en algunas personas, aunque el efecto es modesto. No sustituye a estructurar bien el plato con proteína, verdura y fibra.